Cada vez más gente en España apuesta por una alimentación saludable. La población vegana y vegetariana crece exponencialmente y nuestro país se sitúa entre los principales consumidores de productos ecológicos en Europa.

Definitivamente nos preocupamos más por lo que comemos y por nuestro medio ambiente.

Cuando indicamos que un producto o actividad es ecológica, estamos diciendo que no es perjudicial para el medio ambiente. En el caso de la agricultura, el objetivo es producir los alimentos respetando los ciclos naturales y generando el mínimo impacto sobre el medio ambiente. Por ejemplo, se aplica la rotación de cultivos, se cultivan únicamente especies locales y de temporada, se prohíbe el uso de organismos modificados genéticamente y el uso de pesticidas queda muy restringido.

Podemos saber que un producto es de producción ecológica si lleva el sello correspondiente. Este sello garantiza que el producto no está manipulado genéticamente, que se ha producido de forma sostenible y respetando el medio ambiente, que la empresa que lo produce es sometida a controles anuales por parte de la UE para asegurarse de que se cumple correctamente las normativas de la agricultura ecológica, y que durante el proceso de producción se ha utilizado la cantidad mínima de productos químicos.

A diferencia de los productos que provienen de la agricultura convencional, los productos ecológicos son de mayor calidad, lo que les reporta un mejor sabor y son mucho más nutritivos. Además son más saludables puesto que se reduce la ingesta de agentes químicos y metales tóxicos como el plomo o el mercurio.

Los productos procedentes de la agricultura ecológica son una apuesta segura para cuidar y proteger el medio ambiente, a la vez que disfrutamos de productos de calidad y más saludables. Porque cuanto más mimemos nuestro planeta, más felices viviremos.